La cafeína está presente en el café, refrescos y bebidas energéticas. Actúa en pocos minutos sobre el cerebro, aumentando la vigilia y la sensación de energía. En dosis moderadas puede parecer inofensiva, pero el consumo excesivo puede causar ansiedad, insomnio, palpitaciones, irritabilidad y malestar estomacal.
Al mezclarse con otras sustancias o con bebidas energéticas, aumenta la toxicidad y el riesgo para la salud, incluso cuando la persona no es consciente de estar consumiéndola.
El uso frecuente y en grandes cantidades puede generar dependencia, síndrome de abstinencia, afectar la salud mental, el corazón y el sistema digestivo. Además, puede disminuir la fertilidad y aumentar riesgos durante el embarazo.