De manera constante, los muchachos participan en partidos de fútbol que van más allá de la competencia deportiva, convirtiéndose en espacios terapéuticos donde canalizan emociones, fortalecen su autoestima y desarrollan habilidades sociales. Estas actividades permiten liberar tensiones, mejorar la salud física y reforzar hábitos positivos que contribuyen a su proceso de recuperación.
El fútbol, como área terapéutica, también impulsa la responsabilidad y el compromiso, ya que cada encuentro representa una oportunidad para aprender a seguir reglas, respetar al otro y reconocer la importancia del esfuerzo colectivo.
En Casa del Río, se continúa apostando por el deporte como una herramienta integral que acompaña el crecimiento personal y la reinserción social de los jóvenes, demostrando que el ejercicio y el juego pueden ser aliados clave en la transformación de vidas.